2016 XVII. ESPARTINEN MARTXA

viernes, 28 de marzo de 2014

Izai, vuelve a sonreir

La vida, a veces, es un milagro, extraordinario, sobrenatural y maravilloso. Esa vida que en ocasiones te pone a prueba y te obliga a pasar en un mismo aliento de la desesperación y la tristeza más absoluta a la felicidad extrema, de quien creyó por un instante que perdía lo más querido a tenerlo de nuevo entre sus brazos. El txikito de Burgui, el pequeño y sonriente Izai, que accidentalmente jugando en su pueblo, donde vive, cayó al río el pasado viernes, nos arrastró al pozo de la desesperanza para luego regalarnos el más hermoso de los viajes a la luz total de la vida, de la fuerza, de la lucha, del amor, la energía, la ilusión.

 Lo vivido en Burgui desde ese día no se olvidará porque es una de esas historias increíbles, duras y hermosas, por suerte, que todos recordaremos y contaremos siempre. En ella ha habido un protagonista, txikito pero inmenso ya en los corazones de todos nosotros, pero también muchos otros actores que la han hecho posible, sus aitas, su familia, sus amigos, vecinos, conocidos y, sobre todo, quienes desde el primer momento del triste incidente entregaron todo de sí hasta que llegó el personal sanitario y aportó su saber médico para salvar una vida y devolverla de nuevo a su pueblo roncalés. La rápida intervención de quienes rescataron al pequeño, la gran actuación de los equipos sanitarios de urgencias rurales, la colaboración de enfermeras de la zona, la atención desde el 112, el equipo de la UCI... me costa que todo y más fue necesario para hoy poder escribir este nuevo capítulo y decir con toda la alegría del mundo que el txikito evoluciona muy bien. Quizás lo vivido en estas horas haga reflexionar a más de una o un representante político sobre lo que desde hace tantos meses se está pidiendo desde los pueblos del Pirineo y ellos les niegan: una ley de mínimos de atención sanitaria en estos lugares para vivir allí con unos servicios de calidad que garanticen la salud. La vida demasiadas veces es cuestión de minutos, segundos, que son eternos cuando no se llega a tiempo. No se pueden predecir los accidentes ni las emergencias pero sí se puede y se debe garantizar los medios suficientes para responder cuando estos ocurren.

Alicia Ezker

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